nature

nature

sábado, 27 de febrero de 2010

Ganja 4


Maduro y equilibrado, serían las palabras que definen este excelente disco de Ganja, banda mexicana de roots reggae. El cuarto disco de esta banda se distingue del resto por la buena elección de sus temas, que contienen una lírica bien estructurada y acorde con los suaves bamboleos del roots. Esto no significa que los otros discos (Ganja, Legacy y Roots) hayan sido malos, sin embargo, en ellos encontrábamos temas que se contraponían al escuchar el disco completo, debido a la mala secuencia que tenían las canciones.

Todo esto cambia en este disco, en el que contienen letras que abordan la interpretación del mundo desde los ojos de rasta; es decir, Ganja abroda la crítica al Babylon Sistem, la discriminación, el amor en jah, la música como vehículo de construcción cultural y la reincorporación de "lo natural" a la vida cotidiana.

Les dejo una de las rolitas que más me gustó, se llama Anhelo. Espero que les guste.









He aquí mi recomendación.

Bless.

KW

sábado, 20 de febrero de 2010

De mi trémula mano

Para ti que supiste terminar lo ídilico con lo mundano.

De mí trémula mano ya cae la última copa completa de mi alacena
De mis temblorosos dedos salen los arcoiris negros, ráncios de mi soledad
De mis últimos sueños sale la depresión, deborando mi anatema
De mi mirada borrosa se despide mi alma mojada en vacuidad.

De mi, lo último que anhelo es tu regreso, pero lo único que deseo es el fin
De ti lo único que añoro es tu cuerpo, tu sustancia, tu aura, tu belleza, tu...
De ti y de mí lo que quisiera es escribir esa página de la historia común
De mí y de ti sólo quiero el placer: única retribución de este tortuoso carmín.

De mis esperanzas no queda nada, el tiempo y la vejez se las ha llevado
De mis placeres sólo queda el contenido de la copa hedionda
De mi amor... sólo el recuerdo fulguroso de un orgasmo forzado
De mi pasión, la tortura eterna que me da mi mano trémula.
KW

miércoles, 17 de febrero de 2010

Una jocosidad


A petición de mi prima Cecilia, que pidio un chiste. Dejo algo, que precisamente no es un chiste, pero espero que les pinte una sonrisa en la carota, como estoy seguro deleitaba a los espíritus infantiles y puros de los años veintes.
Fuete: Excelsiro, 3 de enero de 1920.
K
W

viernes, 5 de febrero de 2010

En memoria de Carmen Guitián

Con todo mi respeto y admiración, para quién supo darme aliento para escribir.

El día de hoy 5 de febrero de 2010 leía, para hacer más llevadero el transporte del trabajo a mi casa. El material que suelo revisar en el colectivo es de lo más heterogéneo posible, novelas, cuentos, ensayos, propaganda política, anuncios, artículos de opinión, de investigación. A este día en particular, le tocó andar conmigo a la revista Proceso de esta semana, no. 1735.

Desde hace más de un año, cada vez que leo dicha revista provoca en mi una lluvia de sentimientos, pasión, sorpresa y sobre todo frustración, cuando leo las atrocidades que hace el gobierno y la desinformación en la que vive la mayor parte de la sociedad mexicana. Sin embargo, esta vez un artículo provocó en mi algo que casi ningún escrito lo ha hecho y es una profunda tristeza, ya que por el artículo de Florence Toussaint me enteré que una de las mejores maestras de redacción que he tenido falleció.

A Carmen Guitián la conocí en un momento muy difícil en mi vida, hace ya cuatro años. Mi primer asesor de tesis y otros compañeros me habían dicho que mi redacción era pésima, y pese a los cursos tomados, nadie me había ayudado a corregir el problema. Al ver mi desesperación por no saber escribir, una de mis maestras me dijo que buscará un curso en la facultad; intento fútil, ya que en Filosofía y Letras, mi alma mater, no había ninguno. Así que decidí rolar por CU para ver con que sorpresas me encontraba. En la parada de los pumas de metro CU encontré propaganda sobre un curso de redacción en la Facultad de Ciencias Políticas. Animado por ver que aún estaba a tiempo de inscribirme, me dirigí al cubículo de extensión académica para hacerlo. Una vez pagada mi cuota me dieron un comprobante, con un manual y , verbalmente, las indicaciones para llegar a mi salón. Las clases eran los miércoles en la mañana, a las 10 si mal no recuerdo. Salí de la Facultad con una pregunta en mi cabeza, ya me inscribí y ni siquiera sé si la maestra es buena. A la siguiente semana regresé sin la menor idea de las maravillosas experiencias que me esperaban en esta clase.

El primer día de clase llegue a tiempo, 15 minutos antes, me acerqué a la puerta del salón a esperar. Después de un tiempo fueron llegando más neófitos en el asunto de escribir bien, así como testarudos que no aprehendían, en esos me encontraba yo. Un poco pasada la hora llegó Carmen, con un traje sastre azul, su cabello semidorado, de lentes y con una sonrisa; nos saludó, y se dirigió con las secretarias para pedir la llave del salón. Acto seguido entramos, y con la misma sonrisa de la entrada nos dio la bienvenida a su clase.

La forma de trabajar de Carmen era sencilla, amena y muy rica. Las dos horas de clase las dividía en tres partes, nunca exactas, en la primera nos dedicábamos a revisar las reglas gramaticales y de ortografía, en la segunda hacíamos ejercicios y en la tercera con su voz dulce pero firme nos leía recomendaciones, anécdotas y consejos que escribieron varios autores en sus libros de redacción. Al final de la clase uno salia fortificado por haber aprehendido, alegre por acertar a los cuestionamientos, emocionado por realizar la tarea e inmerso en un mar de pensamientos por los interesantes y útiles temas de las lecturas.

Al correr el tiempo, Carmen tenía la magia de irse metiendo en los corazones más duros de los estudiantes más testarudos que se empecinan en hacer todo mal. Se metió en el mio, lo que provocó que soltara como torrente de agua liberada por la destrucción del jarro de mi ser uraño los problemas que tenía con la redacción de mi proyecto de tesis, mis fracasos, así como mis anhelos en hacerlo mejor. Carmen me escucho y con la dulzura de una madre impulsó mi camino, leyó mi escrito y lo corrigió. Viviré profundamente agradecido por eso.

Cuando terminó el curso, sentí mucha pena por dejar atrás tan valiosa clase. Quería que continuara otro mes más; quería seguir escribiendo; quería seguir aprehendiendo y deseaba continuar resolviendo ejercicios de gramática complicados; sin embargo, parte importante de la enseñanza es que se tiene que vivir y experimentar en otro lugar, con otra gente y en otro tiempo para aprehender. Así que me despedí de ella, del mismo modo que ella nos saludó el primer día: con una sonrisa.


Al enterarme de su fallecimiento, mi alma se desplomó. Mi cabeza no entiende como un ser tan jovial 'se haya apagado'. Las ideas y los sentimientos se confunden y no puedo atinar en hilbanar algo claro al escribir. Lo único interesante y cuerdo que se me vino a la cabeza fue recordar sus anécdotas y recordar un ejercicio que escribí, el cual le gusto mucho.
Transcribo el ejercicio, que habla de una objeto que pocas veces se separaba de ella:

Mi libro
Fiel y sincero, compañero de batalla y asesino cruel de las horas de aburrimiento. Me acompañas a todos lados; eres chico, pero con un inmenso contenido; eres delgado, pero grueso en cultura. Estás en todos lados, mi casa, la escuela , mi trabajo, hasta en el colectivo, pues en mi mochila caben más de uno. En mi vida te has vuelto tan cotidiano y emotivo que empiezo varios a la vez; así como los termino. Estas por todos lados, y aún así, aveces te pierdo por meses, hasta que limpio mi escritorio para de nuevo encontrarte.

Después de escribir esto imagino como sería mi vida sin ti, y llego a la conclusión de que sería una verdadera tragedia. Imagino todo este tiempo desperdiciado en el metro, en la fila de los boletos para un concierto, en la sala de espera del consultorio; en fin en todos esos lados donde un buen libro libra del aburrimiento y el estrés de ver este paisaje tercermundista decadente. Ahora llego a una conclusión: la no existencia de libros sería el fin del ser humano. Un mundo sin imaginación, saber y cultura. Un mundo donde no quisiera vivir.

K
W

Seguidores