nature

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jueves, 25 de marzo de 2010

Historia contrafacual


Con todo amor y respeto para quien con una sonrisa

me dejó más enamorado que todas las mujeres que pasaron en mi vida.



No lloro por que ahora no estás
No entristezco por no ver tu sonrisa
No desespero por no sentirte más
No muero por tu caricia

No sufro por dejar de escucharte
No me molesta no verme en tus ojos
No me torturan tus sueños rotos
No me aflige amarte


Solamente mis ojos lagrimean por que no podre sujetarte
a mi cama y lentamente desnudarte

Simplemente mi cabeza me retumba porque jamás escucharé
de tus labios la frase: "siempre te amaré"

En resumen, tan solo me duele el corazón por todo lo que nunca llegarás a ser.

K
W

sábado, 20 de marzo de 2010

Brillo de luz

Conforme al tiempo, el dolor pasó. No hay más felicidad, ni dolor, ni eternidad
sólo me quedó un boquete: un vacío por donde se escapa mi voluntad
la tristeza no deja de acecharme día con día
la negra noche devoradora de sueños no se detiene en su glotonería

Camino sin rumbo... perdido, ensombrecido. Veo mis pasos, que no tienen candor
En el interior de una cueva incitante, te veo. Detrás de un destellante mostrador
Con una mirada brillante y una sonrisa terza recibes el resto de mi corporeidad
Tu afabilidad parece borrar mi pesada soledad

Sonriendo contesto al único calor que he visto desde que tengo recuerdos
Por un rato pienso que en verdad a alguien le han llegado a importar mis sueños
Hago la transacción, el corte final y sin alegría dejo que mi vida retorne
En mi poltrona dejo que mis ilusiones floten, remedio para que mi cabeza no explote

Después de un rato, no llegó a ninguna conclusión. Siento que estoy en un estado
del cual no me siento alegre, ni feliz, mucho menos enamorado
y nada aliviado. No hay mejoría, estoy peor. No te quiero arrastrarte a mi desesperación
será mejor dejar que pases y no seguirte. No quiero que tu brillo de luz lo oprima mi corazón.
KW

martes, 16 de marzo de 2010

¿ y ¡, una relación entre marginales

Una sombra incierta se ve moviendose tras las brillantes celulosas y las pantallas de cristal líquido. Su andar errante sin un puesto fijo hace palidecer al resto de sus compañeros y compañeras, que lo miran con asombro e incredulidad. Ya nadie lo reconoce, nadie lo mira cálidamente, nadie sabe cual era su función, ni el propósito de su existencia.

Él sí lo recuerda... lo lleva tatuado en su relieve. No lo puede olvidar, seria desechar centurias de trabajo, de lucha... No se puede rendir. Por eso siempre se pasea por todos lados; molesta a las pequeñas mentes, que siempre lo relegan; pero el no se rinde, continua su lucha por aparecer. Enarbola en un grito ahogado su lamento ¡Aquí estoy! ¡Sin mí no van a entender el mundo! ¡Soy pequeño, pero soy el perno que sujeta tus ideas!

El olvido de la mayoría lo ha relegado a suburbios intelectuales, académicos, literarios o "especializados". En ellos su existencia sólo es una formalidad. Es como un invitado obligado, pero no importante.... "Es un accesorio en franca decadencia" -sentenció alguna vez un carácter para divertir a su grupo-. Él lo sabe y siente que para ellos su propósito se había perdido, su importancia se había mancillado y su imagen pública había sido vilipendiada. El día que se enteró de esto, padeció un terrible asco, quiso vomitarle a todos en su cara las verdades que oculta; recordarles lo efímero que son; acusar su desprecio y clasismo; quiso acabar con su mundo de ficciones idiomáticas y entelequias vacuas. Pero no lo hizo, sólo se retiró inmediatamente después de que sus servicios ya no eran requeridos. No fraternizó con sus iguales (porque son sus iguales, por más que ellos se empeñen en distinguirse de él) como solía hacerlo en las postrimerías del romanticismo o en el éxtasis del existencialismo.

En una de esas huidas chocó con otra sombra igual que él. Creyó que era su hermano, quien a diferencia de él, la nueva tendencia agringada no lo había relegado. La sombra alargada lo miró fijamente, y él a ella. Se sorprendió y le ofreció disculpas. Ella lo miró fijamente y le sonrío, lo tomó de la mano y lo esquinó en una orilla maltratada.

¿Qué haces, hacia tiempo que no nos veíamos?-preguntó con cariño la sombra- ¿Tú? ¡Qué sorpresa!, ¡Bien, estoy muy bien! Vengo a hacer acto de presencia, ya sabes las mentes "cultas" son las únicas que nos requieren -respondió desubicado y melancólico. Si, yo también-dijo ella.

Ella era igual que él, había sufrido el olvido en su piel, los insultos y juicios de sus iguales; pero algo tenía de diferente con respecto a él, ella era feliz. Después de intercambiar saludos y confesiones, las tristezas y complejos de él inundaron la plática. Él poco a poco se fue adueñando de la conversación, que devino soliloquio filosófico sobre la realidad de su existencia. Ella pacientemente lo escucho y con una sonrisa lo tomó de la mano y le dijo: Te voy a llevar dónde nunca más tendrás que vivir de este modo.

En ese momento, ambos prendieron una carrera frenética. Pasaron por periódicos; abajo de fotos de modelos desnudas, que son penetradas por seres de cartón; surfearon encima de menús; esquivaron catálogos; se detuvieron a descansar en un pasquín, flotaron sobre nubes rosas de cartas de amor y al doblar la esquina llegaron al lugar. Él lo reconoció, ¡cómo olvidar los renglones azules y los márgenes rojos!

¿Pero qué hacemos aquí? ¿Por que regresamos al párvulo?- preguntó exasperado y curioso.

Este es mi lugar-respondió ella con una sonrisa. Aquí construyo mi mundo y me divierto. Estoy alejada de todos, y aunque poco me utilizan, me saben valorar. Además, a ellos si les parezco una novedad, siempre están preguntando por mí: por mi uso y mi función. Sus preguntas, sus respuestas, su mal uso, eso me me mantienen viva. Él la miró con recelo, no entendía. Ella al ver su expresión, lo tomó de la manó y lo aventó a los limpios renglones doblados de las esquinas. Al caer en el ruedo su imagen se transformó, de limpia, recta y pulcra a desalineada, incompleta y gris. Desde arriba, ella se carcajeó. Al principio, él se molestó, pero al volverse a observar y verse tan infantil, desbordó en risa. Para completar la plana, ella saltó al ruedo de igual forma. Ambos desdibujados, manchados y muy torcidos disfrutaron la esencia de su ser.

Esa noche la pasaron juntos, se amaron como hacia mucho tiempo no lo hacían. Él comprendió la armonía y utilidad del espacio, abrazó con más gusto su naturaleza. Ella encontró un compañero, un amigo, un amante: eso que buscaba.

Ambos perduraron entre manchas de chocolate, borrones y rayones de cera carmesí. Amándose, conformes con su naturaleza. En una vida simple.

K
W

sábado, 27 de febrero de 2010

Ganja 4


Maduro y equilibrado, serían las palabras que definen este excelente disco de Ganja, banda mexicana de roots reggae. El cuarto disco de esta banda se distingue del resto por la buena elección de sus temas, que contienen una lírica bien estructurada y acorde con los suaves bamboleos del roots. Esto no significa que los otros discos (Ganja, Legacy y Roots) hayan sido malos, sin embargo, en ellos encontrábamos temas que se contraponían al escuchar el disco completo, debido a la mala secuencia que tenían las canciones.

Todo esto cambia en este disco, en el que contienen letras que abordan la interpretación del mundo desde los ojos de rasta; es decir, Ganja abroda la crítica al Babylon Sistem, la discriminación, el amor en jah, la música como vehículo de construcción cultural y la reincorporación de "lo natural" a la vida cotidiana.

Les dejo una de las rolitas que más me gustó, se llama Anhelo. Espero que les guste.









He aquí mi recomendación.

Bless.

KW

sábado, 20 de febrero de 2010

De mi trémula mano

Para ti que supiste terminar lo ídilico con lo mundano.

De mí trémula mano ya cae la última copa completa de mi alacena
De mis temblorosos dedos salen los arcoiris negros, ráncios de mi soledad
De mis últimos sueños sale la depresión, deborando mi anatema
De mi mirada borrosa se despide mi alma mojada en vacuidad.

De mi, lo último que anhelo es tu regreso, pero lo único que deseo es el fin
De ti lo único que añoro es tu cuerpo, tu sustancia, tu aura, tu belleza, tu...
De ti y de mí lo que quisiera es escribir esa página de la historia común
De mí y de ti sólo quiero el placer: única retribución de este tortuoso carmín.

De mis esperanzas no queda nada, el tiempo y la vejez se las ha llevado
De mis placeres sólo queda el contenido de la copa hedionda
De mi amor... sólo el recuerdo fulguroso de un orgasmo forzado
De mi pasión, la tortura eterna que me da mi mano trémula.
KW

miércoles, 17 de febrero de 2010

Una jocosidad


A petición de mi prima Cecilia, que pidio un chiste. Dejo algo, que precisamente no es un chiste, pero espero que les pinte una sonrisa en la carota, como estoy seguro deleitaba a los espíritus infantiles y puros de los años veintes.
Fuete: Excelsiro, 3 de enero de 1920.
K
W

viernes, 5 de febrero de 2010

En memoria de Carmen Guitián

Con todo mi respeto y admiración, para quién supo darme aliento para escribir.

El día de hoy 5 de febrero de 2010 leía, para hacer más llevadero el transporte del trabajo a mi casa. El material que suelo revisar en el colectivo es de lo más heterogéneo posible, novelas, cuentos, ensayos, propaganda política, anuncios, artículos de opinión, de investigación. A este día en particular, le tocó andar conmigo a la revista Proceso de esta semana, no. 1735.

Desde hace más de un año, cada vez que leo dicha revista provoca en mi una lluvia de sentimientos, pasión, sorpresa y sobre todo frustración, cuando leo las atrocidades que hace el gobierno y la desinformación en la que vive la mayor parte de la sociedad mexicana. Sin embargo, esta vez un artículo provocó en mi algo que casi ningún escrito lo ha hecho y es una profunda tristeza, ya que por el artículo de Florence Toussaint me enteré que una de las mejores maestras de redacción que he tenido falleció.

A Carmen Guitián la conocí en un momento muy difícil en mi vida, hace ya cuatro años. Mi primer asesor de tesis y otros compañeros me habían dicho que mi redacción era pésima, y pese a los cursos tomados, nadie me había ayudado a corregir el problema. Al ver mi desesperación por no saber escribir, una de mis maestras me dijo que buscará un curso en la facultad; intento fútil, ya que en Filosofía y Letras, mi alma mater, no había ninguno. Así que decidí rolar por CU para ver con que sorpresas me encontraba. En la parada de los pumas de metro CU encontré propaganda sobre un curso de redacción en la Facultad de Ciencias Políticas. Animado por ver que aún estaba a tiempo de inscribirme, me dirigí al cubículo de extensión académica para hacerlo. Una vez pagada mi cuota me dieron un comprobante, con un manual y , verbalmente, las indicaciones para llegar a mi salón. Las clases eran los miércoles en la mañana, a las 10 si mal no recuerdo. Salí de la Facultad con una pregunta en mi cabeza, ya me inscribí y ni siquiera sé si la maestra es buena. A la siguiente semana regresé sin la menor idea de las maravillosas experiencias que me esperaban en esta clase.

El primer día de clase llegue a tiempo, 15 minutos antes, me acerqué a la puerta del salón a esperar. Después de un tiempo fueron llegando más neófitos en el asunto de escribir bien, así como testarudos que no aprehendían, en esos me encontraba yo. Un poco pasada la hora llegó Carmen, con un traje sastre azul, su cabello semidorado, de lentes y con una sonrisa; nos saludó, y se dirigió con las secretarias para pedir la llave del salón. Acto seguido entramos, y con la misma sonrisa de la entrada nos dio la bienvenida a su clase.

La forma de trabajar de Carmen era sencilla, amena y muy rica. Las dos horas de clase las dividía en tres partes, nunca exactas, en la primera nos dedicábamos a revisar las reglas gramaticales y de ortografía, en la segunda hacíamos ejercicios y en la tercera con su voz dulce pero firme nos leía recomendaciones, anécdotas y consejos que escribieron varios autores en sus libros de redacción. Al final de la clase uno salia fortificado por haber aprehendido, alegre por acertar a los cuestionamientos, emocionado por realizar la tarea e inmerso en un mar de pensamientos por los interesantes y útiles temas de las lecturas.

Al correr el tiempo, Carmen tenía la magia de irse metiendo en los corazones más duros de los estudiantes más testarudos que se empecinan en hacer todo mal. Se metió en el mio, lo que provocó que soltara como torrente de agua liberada por la destrucción del jarro de mi ser uraño los problemas que tenía con la redacción de mi proyecto de tesis, mis fracasos, así como mis anhelos en hacerlo mejor. Carmen me escucho y con la dulzura de una madre impulsó mi camino, leyó mi escrito y lo corrigió. Viviré profundamente agradecido por eso.

Cuando terminó el curso, sentí mucha pena por dejar atrás tan valiosa clase. Quería que continuara otro mes más; quería seguir escribiendo; quería seguir aprehendiendo y deseaba continuar resolviendo ejercicios de gramática complicados; sin embargo, parte importante de la enseñanza es que se tiene que vivir y experimentar en otro lugar, con otra gente y en otro tiempo para aprehender. Así que me despedí de ella, del mismo modo que ella nos saludó el primer día: con una sonrisa.


Al enterarme de su fallecimiento, mi alma se desplomó. Mi cabeza no entiende como un ser tan jovial 'se haya apagado'. Las ideas y los sentimientos se confunden y no puedo atinar en hilbanar algo claro al escribir. Lo único interesante y cuerdo que se me vino a la cabeza fue recordar sus anécdotas y recordar un ejercicio que escribí, el cual le gusto mucho.
Transcribo el ejercicio, que habla de una objeto que pocas veces se separaba de ella:

Mi libro
Fiel y sincero, compañero de batalla y asesino cruel de las horas de aburrimiento. Me acompañas a todos lados; eres chico, pero con un inmenso contenido; eres delgado, pero grueso en cultura. Estás en todos lados, mi casa, la escuela , mi trabajo, hasta en el colectivo, pues en mi mochila caben más de uno. En mi vida te has vuelto tan cotidiano y emotivo que empiezo varios a la vez; así como los termino. Estas por todos lados, y aún así, aveces te pierdo por meses, hasta que limpio mi escritorio para de nuevo encontrarte.

Después de escribir esto imagino como sería mi vida sin ti, y llego a la conclusión de que sería una verdadera tragedia. Imagino todo este tiempo desperdiciado en el metro, en la fila de los boletos para un concierto, en la sala de espera del consultorio; en fin en todos esos lados donde un buen libro libra del aburrimiento y el estrés de ver este paisaje tercermundista decadente. Ahora llego a una conclusión: la no existencia de libros sería el fin del ser humano. Un mundo sin imaginación, saber y cultura. Un mundo donde no quisiera vivir.

K
W

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